La tercera revolución televisiva


“Hoy, día 28 de octubre, domingo, día de Cristo Rey, a quien ha sido dado todo poder en los Cielos y en la Tierra, se inauguran los nuevos equipos y estudios de la Televisión Española”.
A modo de epístola, el Big Bang televisivo en España se originaba con las palabras del ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias-Salgado, el 28 de octubre de 1956. De esta manera, la primera emisión de Televisión Española veía la luz con un alcance de 60 kilómetros a la redonda. El siguiente paso evolutivo en el mundo audiovisual escalaba varios peldaños más que sus antecesores en la carrera por transformar las tecnologías de la información. Ver y escuchar al mismo tiempo era posible.

TVE

Telediarios elaborados por 12 personas, documentales, programas de variedades, concursos… todo ello aglutinando a familias enteras enfrente del televisor en blanco y negro (o en el del vecino). Y 50 años después, la televisión continúa siendo la reina. Ni la revolucionaria aparición de internet ha arrebatado el cetro a un medio de comunicación que se mantiene a la cabeza en inversión publicitaria.

Los 2.011,3 millones de euros depositados por las marcas en este negocio durante 2015 - un incremento del 6,4% en relación a 2014 - confirman la tendencia alcista en este sentido. Cifras aparte, la televisión se ha concienciado de la importancia de la convivencia con el medio digital. Por ello, la directriz para no claudicar ante la amenaza web  se ha dirigido hacia la colaboración, en lugar del enfrentamiento.

Y en este punto surge una división - quizás generacional - que presenta a dos tipos de espectadores: aquellos que han contemplado la mutación de la televisión desde sus inicios, y los millennials (nativos digitales nacidos entre 1982 y 2004). Los primeros disfrutan de la programación diaria sin más curiosidad que la de esperar hasta la hora exacta de su programa favorito, mientras que los segundos además se valen de los nuevos soportes como tablets, smartphones y ordenadores para entretenerse a través de contenidos online sin respetar horarios.

Por ello, los nativos digitales engordan el consumo general de video más que nunca, fruto de la alianza entre la televisión e internet. De hecho, si la actividad web entrase en la medición de audiencias como un canal más, se movería en torno al 10% de cuota de consumo de video. Un dato que otorga más sentido aún a esta nueva fusión audiovisual.

Cuando y donde quieras

La aparición de las plataformas online de contenidos ha dibujado un nuevo mapa de posibilidades en el universo televisivo, derribando de un plumazo la barrera de los horarios. No hay cabida para el espacio ni el tiempo. Y es que la comodidad del usuario es el objetivo de esta nueva forma de entender la televisión. YouTube fue la alma mater de esta tendencia desde que allá por 2005 inaugurara este nuevo concepto, del que se pueden diferenciar dos tipos:

- Plataformas de pago (Netflix, HBO, Movistar + Yomvi, Vodafone TV,  Wuaki, Amazon Prime, Apple, beIN CONNECT): lo que se presumía como proyectos interesantes pero utópicos en la época de oro de las webs gratuitas de intercambio de archivos se ha materializado con un evidente éxito y una sorprendente normalidad. Las plataformas streaming de pago han ganado la batalla con precios asequibles, un amplísimo catálogo de series y películas, una calidad de imagen única, la posibilidad de compartir cuentas, y por la simultaneidad de dispositivos.

La senda a seguir la ha marcado Netflix. Con la producción propia por bandera, sorprende por la cantidad de series de gran calidad como Narcos, Stranger Things o House of Cards, y películas como 7 años o Bestias sin patria. Además, su modo offline permite visualizar las series descargadas sin conexión. Todo ello en Ultra HD. Sus casi 100 millones de usuarios en todo el mundo no parecen equivocarse.

El resto de plataformas no ha querido distanciarse de su rival más potente. HBO ha aterrizado en España con series de la magnitud de Juego de Tronos o Los Soprano, apostando por la calidad de sus títulos más que por un número amplio de ellos. Wuaki posee una oferta parecida a la de Netflix en cuanto a cantidad, pero con la particularidad de poder realizar compras puntuales de un contenido específico.

Amazon se ha puesto las pilas para no descuidar ningún nicho de mercado, y ya oferta  un servicio similar al de sus competidores. Otro actor que no se quiere quedar fuera “del reparto del pastel” es Apple, ya que según The Wall Street Journal estaría trabajando con producciones propias para brindárselas a sus usuarios de Apple Music a finales de año.

Por su parte, Movistar + y Vodafone TV son las grandes plataformas multicontenido de pago en España. Movistar + ofrece series, cine de estreno, canales temáticos, documentales y deporte, mucho deporte. Y con Yomvi, un portal online muy intuitivo que permite al usuario disfrutar al instante de los atractivos y novedosos contenidos que ofrece.

Asimismo, Vodafone TV online es el homólogo de la plataforma de Telefónica. La calidad y la variedad se unen en una oferta deportiva y de canales temáticos similar a Yomvi, pero con la particularidad de poder acceder a los contenidos de HBO y Netflix desde el mismo servicio.  Por último, beIN CONNECT acerca al espectador todas las competiciones de fútbol desde cualquier dispositivo con conexión a internet.

- Plataformas generalistas (Atresplayer, Mitele, RTVE, canales autonómicos): la televisión como medio de comunicación de masas continúa acaparando el grueso de la audiencia y de los inversores publicitarios. Las retransmisiones televisivas en directo de los grandes acontecimientos deportivos no han visto tambalear su presencia en el salón de casa, ya que el riguroso directo garantiza un visionado sin sobresaltos.

Sin embargo, la pluralidad de contenidos que encontramos en la programación, o las tardías bandas horarias (prime time o late night)  a veces dificulta que el espectador tenga una experiencia plena. Por este motivo, empresas de comunicación como RTVE, Mediaset y Atresmedia han puesto a disposición de la audiencia todo el género propio a través de sus portales audiovisuales: www.rtve.es/alacarta; www.mitele.es y www.atresplayer.com.

Tampoco se han quedado atrás en esto de la televisión a la carta las autonómicas, haciendo lo propio cadenas autóctonas como TV3, Aragón TV, Telemadrid, TVG o ETB, entre otras.

Todas ellas exhiben un amplísimo abanico de posibilidades. Y es que permiten desde seguir en directo cualquiera de los canales que componen cada plataforma con sus respectivas programaciones, hasta entretenerse con una multitud de contenidos a la carta. Todos los shows, programas y concursos de cada canal están disponibles en orden temporal de emisión, al igual que cada edición de los distintos informativos.

El cine también tiene una fuerte presencia gracias a un buen número de títulos. A esta oferta hay que añadir la sencillez de interacción que poseen en común estos servicios, gracias a las interfaces modernas e intuitivas de cada sitio web. Pero los dispositivos móviles no son el único hábitat de estas plataformas. Las televisiones inteligentes con conexión a internet también albergan estos servicios.

Y entre todos sobresale el “botón rojo” de RTVE, una forma novedosa de visionar los programas del grupo desde una Smart TV. Tras apretar el rojo, los usuarios podrán acceder a unos contenidos u otros dependiendo del color de los botones que se pulsen en el mando (verde, azul y amarillo). Sin duda, la  ejemplificación del nuevo concepto de televisión online.

En definitiva, la interactividad y un amplio catálogo de series, cine y programas convierten a estas plataformas en un apoyo indispensable a sus hermanos mayores. Un nuevo modelo que da forma al último eslabón de la cadena. La tercera revolución televisiva ya está en marcha.

 
Pablo García-Denche Díez

@pdenche



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